sábado, 16 de agosto de 2008

¿NO SOPORTA A SU JEFE?

¿NO SOPORTA A SU JEFE?


¿Tiene usted dificultades en la relación con su jefe, al punto que no lo soporta? Ese es un asunto que requiere creatividad de su parte, por ello le invito a que piense en 10 cambios que usted haría para mejorar la situación.

Para mejorar la relación con su jefe, no es suficiente que usted cambie; se requiere la voluntad de las dos personas, pero usted puede tomar la iniciativa y dar los primeros diez pasos.

El solo hecho de sentarse a pensar en los 10 cambios que usted haría para mejorar la relación con su jefe, constituye en sí mismo el primer gran logro, porque está ejerciendo la facultad que tiene de colocarse en los zapatos de la otra persona; es decir, usted activa su capacidad de comprensión hacia el otro. Más que criticar o juzgar todo lo que su jefe hace, desde la forma de hablar, hasta la manera de caminar; usted comienza por preguntarse las razones que tiene su jefe para actuar en determinada forma: ¿por qué con mucha frecuencia se desespera, pierde la paciencia, alza la voz, olvida cosas importantes, no asume riesgos?. No se quede con los prejuicios que es lo primero que llega a su mente: “es un malgeniado” “es insoportable”. No caiga en la trampa del ego que le da la respuesta más fácil, que es juzgar al otro de manera superficial, pregúntese, “¿qué pasa en la vida de su jefe, cuáles son sus dificultades personales y profesionales?”. Es posible que su jefe esté bajo mucha presión porque no está dando los resultados esperados; es posible que su jefe no tenga habilidades para comunicarse adecuadamente. Lo importante es que usted inicie un ejercicio real de comprensión, desprendiéndose de la cantidad de juicios que hasta ahora ha tenido respecto a su jefe.

El segundo cambio que yo implementaría para mejorar la relación con mi jefe sería escucharle con mayor atención. En muchos casos los jefes sólo necesitan ser escuchados. Eso implica asumir realmente interés por las inquietudes que tiene la otra persona respecto a los resultados en la gestión o la forma como se viene trabajando. Ahora bien, cuando su jefe le de una instrucción, dígale en sus palabras lo que acaba de escuchar, y así comprobará que realmente escuchó bien. En buena parte, las dificultades en la comunicación están relacionadas más con nuestra atención al escuchar que con la capacidad de explicar que tenga la otra persona.

Cuando usted ha dado estos dos pasos le resulta muy fácil identificar con claridad los intereses y motivaciones de su jefe. Este es el tercer cambio importante: trabaje teniendo en cuenta los intereses que tiene su jefe, para que encuentre en usted un apoyo. Usted se ha detenido a pensar ¿cuáles son las metas que tiene su jefe, lo que él espera del trabajo que se realiza y del equipo humano que le acompaña? Si encuentra que hay armonía entre los intereses de él y los suyos, hágale sentir que están en el mismo camino y que puede contar con usted.

El cuarto cambio es estar siempre dispuesto. Si hay algo que le resta efectividad al trabajo es la vocación de torero de algunas personas, que siempre buscan sacarle el cuerpo a todo aquello que los mueva de la comodidad de la monotonía de sus días quietos como agua estancada. No se deje contagiar, su jefe necesita que personas como usted sean las primeras en levantar la mano.

El quinto cambio es tratar al jefe como la persona excepcional que es; practique el arte de elogiar, que no es lo que algunas personas llaman popularmente “sapería”. Elogie de verdad, destáquele a su jefe las cualidades que usted le observe, en el momento que las observa.

Hasta ahora cinco cambios. Ahora le corresponde a usted pensarse las otras cinco acciones que pondrá en marcha para transformar la relación con su jefe. Haga uso de toda su creatividad, busque formas nuevas de expresarse para que su comunicación sea afectiva. Usted es una persona excepcional que tiene la oportunidad de oro, de dar ejemplo a su jefe y apoyarle a mejorar en la relación con otros.

LÁMPARA EN MANO: Ahora, si usted es el jefe y quiere mejorar la relación con sus colaboradores, tome la iniciativa hoy. Recuerde que no logrará cambios en la relación con otros, comportándose como siempre lo ha hecho. Sea usted el primero, su equipo lo está esperando. Siéntese ahora y escriba los diez cambios que pondrá en marcha para mejorar su relación con otros. Está en sus manos, está en las mías.