domingo, 23 de junio de 2013

Homenaje póstumo El monumento a Leandro Díaz



Foto de Juan Rincón 
Comparto esta sentida despedida de el destacado periodista Juan Rincón, un Homenaje aun faro de la música vallenata que se apaga; pero nos queda la luz de sus canciones.

Por Juan Rincón Vanegas
juanrinconv@hotmail.com

El hombre que vivió en tinieblas porque Dios quiso dejarle sin oficio uno de sus sentidos para cambiárselos por ojos en el alma, tuvo motivos valederos para estar feliz porque un escultor quiso añadirle un monumento a su inmortalidad.
Un monumento que está ubicado en el lugar exacto, el lugar donde el maestro ciego del vallenato comenzó a granjearse su fama a través de sus bellos cantos. Esos cantos de  versos chiquiticos y bajiticos de melodía, esos cantos donde se pinta la belleza de una mujer que al caminar hace sonreír la sabana y de la diosa que cuando mueve el caderaje hace poner al rey más engreído.
Ese lugar escogido por el hombre que cantaba triste por la serranía es San Diego, pueblo del Cesar, considerado hermoso y colmado de bendiciones.
Cuando a Leandro Díaz Duarte le preguntó el escultor Jorge Luís Payares, sobre el lugar para ubicar el monumento, no lo dudo un instante y señaló al pueblo de sus amores, al pueblo donde  creció musicalmente al lado del trío de Antonio Braín, Hugo Araújo y Juan Calderón.
En ese pueblo quedaron sembrados los más grandes sentimientos del hijo de María Ignacia Díaz y Abel Duarte y que con el paso de los años se convirtió en el más célebre de sus 15 hermanos. Ese hombre que Dios le dio el milagro de la inteligencia para que expresará su sentir a través de canciones.