
Por MARTÍN TAPIAS BOHORQUEZ
Comparto una lectura de mi libro "Se Necesita Gente como usted!"
Cómo se siente usted, cuando un cliente, un amigo o su jefe inmediato le hace un reconocimiento, cuando habla bien de usted, cuando destaca esas cualidades que usted tiene y que le distinguen en su trabajo?. Exactamente así se sienten las personas cuando usted los elogia por lo bueno que hacen. El reconocimiento que usted hace a los demás, habla de la grandeza de su ser y se constituye en un camino efectivo para crear un excelente clima de trabajo en la empresa.
Hay organizaciones que se caracterizan por la crítica destructiva, en la que se desconoce a las personas, a no ser que sea para un llamado de atención, por algo que no hizo como correspondía. Esas son las empresas que menos generan compromiso de sus empleados para lograr la excelencia y que por su puesto, no tienen los niveles de productividad que quisieran sus socios. En ningún caso, estamos proponiendo que en las organizaciones no se hagan criticas constructivas o no se diga lo que deben mejorar los colaboradores. Lo que proponemos es que experimentemos el camino de la cultura del elogio.
Imagínese lo motivante que sería para una persona despertarse un lunes y en vez de pensar a quien van a lavar y tender hoy, se apresure a llegar a la empresa, porque es posible que él sea quien reciba el elogio de la semana. Cuando un empleado recibe un elogio, se genera un alto grado de motivación para continuar mejorando cada día: Esa persona sabe que ha dejado de ser un número más en la planilla de pago y ahora es reconocido como una ser humano que construye la prosperidad de la empresa con su trabajo diario.
Hay mil maneras para reconocer el trabajo de la gente. Una cartelera que destaque al empleado del mes o la semana, un mensaje por correo electrónico a la persona con copia a todos, una carta personal que se publica en lugar visible, una calle de honor cuando el empleado llega a la empresa. Usted puede inventarse la mejor manera para que su gente sienta como un momento inolvidable ese reconocimiento. No deje de tomarle fotos de ese momento y mándele una copia a la casa de la persona, con una nota personal dirigida a la familia de ese empleado donde usted reconoce sus calidades personales y profesionales. Solo con el ejemplo de personas como usted que tienen un lugar de dirección en la organización, es como puede generarse esa cultura del elogio en su empresa.
Cuando usted comienza a elogiar a su gente, sucede que poco a poco, cada uno busca la manera de seguir el ejemplo y reconocer a los suyos. En ese momento, usted comenzará a notar un cambio singular en la organización: mejora la comunicación y resulta muy fácil resolver los conflictos. Por el ambiente que se ha generado, cuando las personas se sientan a pensar en algo que no marcha bien, ya no estarán prevenidos, porque "este siempre me la monta". Ahora la gente sabe, que ese jefe reconoce sus calidades personales y profesionales, porque en alguna oportunidad se lo ha dicho, así que el empleado se concentra en lo que se debe mejorar en el trabajo.
Bueno, pero cómo elogiar?. Aunque lo importante en un elogio es que se exprese la nobleza de su ser, es decir que hable con honestidad y de corazón, un elogio requiere cuatro momentos: Primero, dígale a la persona lo que hizo bien, para que sepa con claridad la razón del reconocimiento. Segundo, déjele saber lo que significa lo bueno que hizo, es decir, el impacto que tiene en el trabajo. Tercero, guarde silencio por un momento, para que la persona disfrute ese segundo de éxito. Por último, motívelo para que siga en ese camino, dando lo mejor. Es muy importante que ese momento la persona lo sienta a usted realmente honesto, porque de otra manera perderá el impacto.
LAMPARA EN MANO: Este septiembre, mes que el comercio nos invita a expresiones de afecto, amor y cariño, resulta un buen pretexto, para iniciar un proceso de cambio hacia una cultura del elogio. Busque entre su gente, sus empleados o familiares todo lo que puede reconocerles. No será difícil, la gente hace más cosas buenas de las que creemos. Busque en especial esa persona que ha estado trabajando con usted calladamente, ofreciendo lo mejor, sin que hasta hoy haya recibido de usted un reconocimiento especial. Comience con ella y me cuenta cómo le va.
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