Jhon es un joven empleado de una tienda de juguetes muy importante de Barranquilla. Recientemente recibí de él, un ejemplo de lo que es calidad en el servicio. Hace unos días, en el cumpleaños de mi hijo Santiago, salí en búsqueda de una pista de carreras, y confieso el temor que tenía de verme en la titánica tarea de armarla, ante toda evidencia de mi poca destreza en todo aquello que signifique armar, pegar, clavar.
Les cuento de Jhon, porque ese es otro ejemplo que tiene esta ciudad de lo que llamo gente excepcional. Desde nuestra llegada a la tienda de juguetes, Jhon nos recibe a mi hijo y a mí con una sonrisa, de esas que muestran a un ser humano dedicado al servicio a los otros. Por eso, sentí la confianza de pedirle que me ayudara a escoger una pista con la que compartiría grandes aventuras con mi hijo. Jhon no sólo nos ayudó por media hora a seleccionar aquella pista que encendiera en los ojos de mi hijo la chispa de alegría y fantasía; lo realmente excepcional vino después.
No había terminado de pedirle a Jhon que me ayudara a armar la pista, cuando ya estaba en el suelo, con pinzas y otras herramientas para hacer realidad el sueño de mi hijo. Créanme que pasada una hora de estar colocando partes, quitando tornillos, armando y desarmando, pensé que mi ayudante realmente desistiría del encargo, para dejarme en la tarea, pues en últimas, yo ya había pagado y el almacén no tenía ningún compromiso en armarla.
Pero no fue así, la tarea nos duró dos horas y Jhon no se levantó hasta que no vio la sonrisa de mi hijo al poner en movimiento los carros. En esas dos horas, Jhon no había atendido clientes, pero lo interesante es que la administración del almacén no le exigió que dejara su tarea tirada, sino que permitió el cumplimiento del servicio hasta el final. Como cliente, yo si puedo decir que en esa empresa se vive el servicio y no resulta un discurso pegado en las paredes.
Hablando luego con la administradora, Doña Marianella, supe que Jhon había llegado a trabajar un diciembre como empleado ocasional y la empresa notó en él esa vocación de servicio y dedicación a otros, que le hace ser una persona excepcional.
Jhon tiene ese espíritu de niño, capaz de dar lo mejor a sus clientes, que se contagia con la alegría de otros y que vive cada día como una aventura. La empresa lo ha destacado este mes como el empleado sobresaliente.
LÁMPARA EN MANO: Usted y yo tenemos la posibilidad de dar lo mejor que somos en nuestros trabajos, reconociendo con alegría que donde estamos, tenemos una oportunidad maravillosa de servirles a otros, de permitir que seres humanos cumplan sus sueños y mejoren sus vidas. Está en sus manos, está en las mías.
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