sábado, 17 de octubre de 2009


LADRONES DE TIEMPO



Así como las brujas, de que los hay, los hay. Llegan con su acostumbrada sonrisa de "yo no fui" y se ubican frente a usted, con la firme intención de no moverse de allí, hasta no contarle en detalle el chisme del momento, lo que le pasó el fin de semana o lo que se cuenta de un compañero de trabajo. Y claro, es posible que usted no reconozca la trampa del ladrón, sino cuando tiene más de 30 minutos, prestando atención a un asunto que realmente no es importante.

Mientras tanto, ese informe que usted tenía que entregar se ha perdido en medio de las interrupciones, y sin darse cuenta, está por cumplirse el plazo. Lo que era un trabajo organizado, ha pasado a ser un asunto de urgencia, obligándolo a quedarse hasta tarde en la oficina, una y otra vez. La verdad es que si nos detuviéramos a tomar conciencia de las veces que nos roban el tiempo, entre visitas inesperadas, llamadas sin sentido y otros más, realmente prenderíamos las alarmas.

Los ladrones de tiempo requieren toda la atención en las empresas. Estas personas no tienen conciencia de cómo pierden su tiempo y de la manera que afectan la efectividad de sus compañeros de trabajo y amigos. Los ladrones los hay de todo tipo, por ejemplo, los virtuales. Estos personajes están a la caza del momento en que usted se conecta a Internet y no esperan un segundo, para buscar un chat: "¿qué me cuentas?", "¿cómo te fue el fin de semana?", "¿está lloviendo, hay brisa?". Incluso algunos osados, tiene el propósito de iniciar un romance electrónico y le mandan cuanta tarjeta, dibujo o flor existe en la red. Realmente son expertos en utilizar todos los recursos que ofrece la nueva tecnología para hurtar su tiempo. Estos ladrones virtuales tienen en jaque a varios gerentes de empresas, que les ha llevado incluso a suspender el acceso a las salas de chat en algunos computadores.

Los ladrones también llegan por la línea telefónica o el celular. No le ha pasado que en media mañana recibe dos o tres llamadas de amigos que conversan y conversan sin tener un tema fijo, hasta que le dicen de la manera más tranquila, "es que me están sobrando unos minutos y pensé llamarte…”

Los ladrones de tiempo son los responsables en buena parte de la pérdida de efectividad en nuestro trabajo. Lo malo del asunto es que muchas veces cuentan con nuestra complicidad, porque les damos cuerda para que sigan utilizando mal el tiempo.

¿Qué hacer? En una medida desesperada, un ingeniero que participaba en un taller que orienté recientemente sobre administración del tiempo, dijo que se colocaría un letrero: “¡estoy mejorando el uso de mi tiempo, por favor no me lo haga perder!". Esa es una solución posible. Pero en muchos casos la gente no es consciente de las consecuencias de sus conversaciones casuales. Por ello, es bueno que usted hable directamente con esas personas, dígales que está mejorando la administración de su tiempo, construya acuerdos con ellas, en los que por ejemplo, definan horarios para hablar de temas cotidianos y recuerde que al final la gente entiende que usted está trabajando en una meta importante. Otra manera es que usted adopte símbolos que les indiquen a los demás que usted está trabajando en algo en lo que no quiere ser interrumpido. Por ejemplo un muñeco, un cartel, un semáforo en rojo…De esta manera en medio de juego, usted le informa a la gente que lo que hace en ese momento merece toda su atención.

La próxima vez que vea un ladrón de tiempo, regálele una sonrisa pero no deje que se lleve su efectividad. Está en sus manos, está en las mías.

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